
El día que nací fue el día
que se fundió el bien y el mal.
Solo ellos esperaban el fin
hasta que me revelé...
y el día pasó de ser noche
y los ríos dejaron de arder.
Ese sí fue el principio de todo.
El día que volví fue el día
último de la manifestación real.
Ya ni ellos creían ver
hasta que me excedí...
entonces los sentidos no callaron
y la sangre se derramó.
Ese día dejé de existir.
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